NOTA A NICO VAZQUEZ - REVISTA CARAS (PARTE 2)—Teniendo en cuenta su interés por la Psicología y, volviendo al tema de su estatura, ¿siente que su histrionismo venía a compensar su baja estatura? —(Risas). Había que remar más, aunque ya estaban estos dos —señala sus ojos celestes—. Le pedía a mi mamá que me llevara al médico para ver si iba a crecer. El médico me decía que iba a ser el más alto, y así fue, en tercer o cuarto año pegué el estirón. —¿Y cómo se vive el camino recorrido hasta el éxito actual? —Uno nunca se olvida del camino recorrido porque llegué a tener 20 pesos en el bolsillo. Sé que es difícil la carrera y que todos los días se aprende algo. Pero también agradezco los golpes que me fui pegando. Me costó mucho llegar y una vez que llegué empecé a laburar seguido. No sé si decir que tuve mala suerte porque fue lo que me hizo crecer, por ejemplo, que me levantaran dos programas y quedar repentinamente si laburo. Había planificado ir a vivir solo y no sabía qué hacer. Entonces cuando te toca un momento como el que estoy pasando hoy, que es muy bueno, ser protagonista de la tira que más miran los jóvenes y triunfar en teatro, uno logra un equilibrio. Porque al que le cuesta un poquito más y va subiendo escalón por escalón siempre le va a llevar ventaja al que subió de una. Porque el secreto de esta carrera es mantenerse, y eso lo hacés con sacrificio, respeto y mucha humildad. Considero que la tengo porque soy muy respetuoso de lo que hago y nunca me olvido de dónde vengo. Mucha gente que hoy quiere hacer una película conmigo, me cerraba la puerta. —¿En algún momento pensó en bajar los brazos? —Nunca. Creo mucho en “el de arriba” y sentía que me iba a tocar en el momento que tenía que ser. Hay que tener perseverancia y respeto. Sin embargo, soy de los que cree que se nace, no que uno se hace. Pero si no nacés y hacés, te banco a muerte. Porque habla de respeto y perseverancia. Porque te pasa que laburás con gente que no nace y no hace, y tiene un lugar. —Con el fin de su participación en “Casi Angeles”, ¿a qué se dedicará este nuevo año? —Tengo un proyecto para filmar una comedia con Gael García Bernal y, además, otro proyecto personal de sit-com que quiero protagonizar con Gimena. Espero se pueda dar. —En su casa tiene una colección de más de 30 rosarios, ¿es creyente o es sólo una cuestión de moda? —Soy creyente. No soy de ir a misa ni leer la Biblia, pero siempre digo que tengo conversaciones con Dios. Hablo con Él como hablo con cualquiera. Creo en la Virgen y en los ángeles. Simplemente creo, y me ayuda mucho. —¿Le tiene miedo al fracaso? —Una sola vez dije esa palabra, y me retaron. Me dijeron que nunca más dijera “fracaso” porque, en ese momento, el tema en cuestión no era un fracaso. Como también aprendí que el “no” nunca tiene que ir delante de una frase. Hoy por hoy no existe el “no” en mi vida. En lugar de decir, “no sé si puedo” , digo, “veré si puedo” . El “no” anula y predispone a que no pase. Lo comprobé y es así. Y volviendo “al de arriba” me han pasado cosas, algunas de público conocimiento, que uno logra atravesar gracias a que está acompañado por un Ser superior.viernes, 9 de enero de 2009
Parte2
NOTA A NICO VAZQUEZ - REVISTA CARAS (PARTE 2)—Teniendo en cuenta su interés por la Psicología y, volviendo al tema de su estatura, ¿siente que su histrionismo venía a compensar su baja estatura? —(Risas). Había que remar más, aunque ya estaban estos dos —señala sus ojos celestes—. Le pedía a mi mamá que me llevara al médico para ver si iba a crecer. El médico me decía que iba a ser el más alto, y así fue, en tercer o cuarto año pegué el estirón. —¿Y cómo se vive el camino recorrido hasta el éxito actual? —Uno nunca se olvida del camino recorrido porque llegué a tener 20 pesos en el bolsillo. Sé que es difícil la carrera y que todos los días se aprende algo. Pero también agradezco los golpes que me fui pegando. Me costó mucho llegar y una vez que llegué empecé a laburar seguido. No sé si decir que tuve mala suerte porque fue lo que me hizo crecer, por ejemplo, que me levantaran dos programas y quedar repentinamente si laburo. Había planificado ir a vivir solo y no sabía qué hacer. Entonces cuando te toca un momento como el que estoy pasando hoy, que es muy bueno, ser protagonista de la tira que más miran los jóvenes y triunfar en teatro, uno logra un equilibrio. Porque al que le cuesta un poquito más y va subiendo escalón por escalón siempre le va a llevar ventaja al que subió de una. Porque el secreto de esta carrera es mantenerse, y eso lo hacés con sacrificio, respeto y mucha humildad. Considero que la tengo porque soy muy respetuoso de lo que hago y nunca me olvido de dónde vengo. Mucha gente que hoy quiere hacer una película conmigo, me cerraba la puerta. —¿En algún momento pensó en bajar los brazos? —Nunca. Creo mucho en “el de arriba” y sentía que me iba a tocar en el momento que tenía que ser. Hay que tener perseverancia y respeto. Sin embargo, soy de los que cree que se nace, no que uno se hace. Pero si no nacés y hacés, te banco a muerte. Porque habla de respeto y perseverancia. Porque te pasa que laburás con gente que no nace y no hace, y tiene un lugar. —Con el fin de su participación en “Casi Angeles”, ¿a qué se dedicará este nuevo año? —Tengo un proyecto para filmar una comedia con Gael García Bernal y, además, otro proyecto personal de sit-com que quiero protagonizar con Gimena. Espero se pueda dar. —En su casa tiene una colección de más de 30 rosarios, ¿es creyente o es sólo una cuestión de moda? —Soy creyente. No soy de ir a misa ni leer la Biblia, pero siempre digo que tengo conversaciones con Dios. Hablo con Él como hablo con cualquiera. Creo en la Virgen y en los ángeles. Simplemente creo, y me ayuda mucho. —¿Le tiene miedo al fracaso? —Una sola vez dije esa palabra, y me retaron. Me dijeron que nunca más dijera “fracaso” porque, en ese momento, el tema en cuestión no era un fracaso. Como también aprendí que el “no” nunca tiene que ir delante de una frase. Hoy por hoy no existe el “no” en mi vida. En lugar de decir, “no sé si puedo” , digo, “veré si puedo” . El “no” anula y predispone a que no pase. Lo comprobé y es así. Y volviendo “al de arriba” me han pasado cosas, algunas de público conocimiento, que uno logra atravesar gracias a que está acompañado por un Ser superior.
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